La empresaria CRISTINA VALLS TABERNER lleva un año apasionante gracias a su trabajo como CEO en España de Wisekey, una empresa afincada en Suiza que ofrece la más sofisticada seguridad informática. Por Paloma Leyra. Fotografía de Sylvia Polakov.

cristina-valls-111028Hace unos meses, en París, Nicolas Sarkozy se refería a Internet y a las nuevas tecnologías como “el sexto continente”. El aviso, lejos de parecer mesiánico, en realidad era una advertencia. Aunque el presidente francés era el anfi trión del conocido como G8 de la tecnología, los protagonistas de esa cumbre eran los gurús de Internet. La importancia de Facebook, Microsoft, eBay, Google o Wikipedia, es igual –o mayor– que la de otros mandatarios y entre ellos debatieron el papel de las redes sociales y las nuevas tecnologías en el futuro y, por extensión, en nuestras vidas.

Entre los asistentes, se encontraba Cristina Valls Taberner, empresaria, en calidad de socia y presidenta en España de Wisekey, una compañía fundada hace una década por el español Carlos Moreira, que ofrece tecnología especializada en la identidad digital para dar seguridad informática a las comunicaciones, a productos de lujo o en transacciones comerciales o financieras.“El mundo tiene muchos problemas de seguridad, no hace falta remontarse al escándalo de Wikileaks. Es algo presente en nuestra vida cotidiana”, asegura Cristina.

Así habla esta joven que comenzó su andadura empresarial con 21 años cuando creó su primera empresa de regalos personalizados y la marca Chris and Cris de corbatas y complementos junto a su madre, Christina Muls. Y aunque en este tiempo ha impulsado proyectos inmobiliarios, ha sido consejera de bancos de negocios y ha fundado su propia family offi ce, desde hace casi un año está entusiasmada con su nueva aventura. “Cuando conocimos a Moreira” –añade su madre– “fue un flechazo mutuo y nos pareció que su proyecto era increíble”. Entre las áreas de negocio de esta empresa asentada en Suiza, está la protección de la identidad de las personas a través de WiseID, la lucha contra la piratería y las copias fraudulentas o más recientemente, un sistema aplicable a los teléfonos, para proteger las conversaciones y datos privados, a través de WisePhone.

Cristina cuenta esto en su casa de Madrid, donde una pila de maletas dan cuenta de sus constantes viajes. En la última semana, lo mismo estaba reunida con Bill Clinton que en París abriendo nuevas vías de negocio. Sin embargo, reúne una vitalidad sorprendente. Su madre, fiel compañera y socia en todas sus aventuras empresariales, lo refrenda. “No sé de dónde saca tanta energía. Llega de un viaje y se va a correr por las mañanas. Pero lo más importante es que está feliz”. Y su hija no lo disimula. “La confianza es fundamental también en los negocios. Y para tener confi anza en una persona es vital que tenga una arquitectura de valores y no sólo que sea muy apta técnicamente –dice refi riéndose a Moreira, empresario y padre de familia ejemplar–. Hay que saber elegir a tus compañeros de viaje. No se trata sólo de asegurarte tú, sino a tu entorno”.

Eso sí, Cristina vive permanentemente en contacto con su familia y amigos, aunque sea online. Ya en los noventa, cuando Internet despuntaba, ella cuenta que se hizo con los primeros Macs del mercado “desde entonces sigo siendo fi el a Apple”, confi esa. También se reconoce adepta a Facebook (“lo he empleado mucho para promover mis negocios de moda”) y a diario consulta Twitter (“Tengo una lista de personas a las que admiro y me gusta leer a diario sus comentarios”).

Pero también se detiene un instante para hacer un aviso a navegantes: “La tecnología está muy bien, pero en exceso puede ser perjudicial. Creo que es bueno saber desconectar a tiempo. Si dependes demasiado de ella corres el riesgo de perder tu libertad”. Le pregunto, para acabar, si le gustan las películas de espías. Ella sonríe: “La verdad es que sí, y es cierto que algunas se parecen mucho a situaciones cotidianas que vivimos.
Como buena empresa suiza y de seguridad, lo que más valoran nuestros clientes es la discreción y el anonimato. Pero lo que verdaderamente es de película son algunos de nuestros centros de datos. Disponemos por ejemplo, de un búnker bajo los Alpes vigilado por el ejército suizo. Ahí guardamos la información más confi dencial de nuestros clientes y, como comprenderás, no te puedo revelar su localización exacta”…